miércoles, 14 de julio de 2010

Atardecer desde la Cumbre de Gran Canaria








Nada hay mas gratificante que poder disfrutar de un atardecer en un lugar alejado del mundanal ruido, lejos del ajetreo diario, del continuo ir y devenir del ser humano...relajado, escuchando como poco a poco la fauna que te rodea se va preparando para la oscuridad y viendo como también poco a poco el Sol va dejando entrever sus últimos rayos de luz, como si de un reloj de arena se tratara...grano a grano, sin darse uno cuenta de lo que se avecina pero que se presupone.

Si además lo observas desde tu tierra, sin tener que alejarte o viajar a otro lugar, eso significa que vives en un paraiso del que muy pocos podemos disfrutar. En esta ocasión, no hay que ir muy lejos, desde la cumbre de Gran Canaria y con la Caldera de Tejeda mostrando el Roque Nublo, la Rana, los Tres Reyes Magos en primer plano y con el Bentayga y la Montaña de Altavista un poco mas allá, la puesta de Sol es espectacular. El mar de nubes surca entre las montañas cercanas e impide ver que lo que está al fondo, la isla de Tenerife con el espectacular estratovolcan del Teide, está separado de la Gran Canaria por un amplio pero al mismo tiempo pequeño mar.

A casi 2000 metros de altitud, las cumbres de Gran Canaria producen un juego de sombras digno de ver y que un grancanario no debe perderse. Muchos son los que acuden al Mirador de Los Pechos para observar una de las puestas de Sol mas espectaculares de Canarias.

El juego de colores salpicados por las sombras deja incluso entrever la sombra del Teide sobre el mar de nubes que rodea a la isla de Tenerife, un fenómeno que te deja sin palabras para expresar lo que se siente en ese momento y que parece que el Sol trata de acariciar las montañas tratando de hacer que se vayan a dormir porque la oscuridad de la noche está a punto de llegar y de dar paso al reino de las estrellas.

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